martes, 19 de noviembre de 2013

Círculo Vicioso (De las cartas perdidas en un cajón, nº.2)



    Pablo Lozano Alarcón, recién jubilado, se hundía progresivamente en una silla de mimbre conforme veía caer el sol desde la terraza. Cuarenta años había trabajado en correos, para el día de hoy verse a sí mismo sólo y sin nada que hacer. Cobraba una pensión que no compensaba en absoluto el aburrimiento del '¿y ahora, qué?', al sentir, si bien no estaba todo hecho, que poco quedaba por hacer. A su derecha, sobre una mesita baja, había dejado tres sobres sin abrir, dos de ellos amarillentos de estar tanto tiempo guardados, y uno bien conservado, quizá reciente.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sin Abismo.

     -Mira detenidamente este abismo que nos separa. Préstale toda tu atención y no te distraigas, que te conozco tanto como a mí mismo. Debes reconocer que es una profundidad infinita y horrible, ¿eh? Debe saber fatal... No, no me mires aunque te hable, tú limítate a seguir mis órdenes.Concéntrate en no volver a caer hasta que encuentre la forma de reunirnos para que podamos seguir juntos en este basurero social y así poder sobrevivir... que si encuentras tú la solución, yo encantado, pero eres tan idiota que dudo que lo hagas.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Untitled 01

Me daba miedo asomarme a mi garganta
y ver reflejado, al fondo del precipicio
el pozo de los besos que pudieron ser,
seco.

Está usted hoy en la boca del estómago
con ojos ambarinos y sonriendo
ebria de orgullo y placer,
pero la desidia le cose los labios.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

De las cartas perdidas en un cajón, nº1

Una de las cartas que escribí hace poco para mí mismo:


     ''¿Quieres seguir sufriendo tras haber perdido la guerra? Por suerte no soy el mismo y estoy dejando de escribir cartas. Que se muere el verano y empiezo a entender bastantes cosas. Nací en junio y aprendí a volver a ser yo, a no temer al mundo y a amarlo porque formo parte de él. Todo ese odio que se os acumula en la boca del estómago... sufro por verlo intentar salir desgarrando vuestras gargantas y convirtiéndose en palabras vanas, porque soy como vosotros: un gilipollas que ha sufrido toda su vida el ser la oveja extraña en el rebaño de ovejas negras. Pero no me quejo porque no le veo necesidad. No soy una persona porque ''persona'' significa ''máscara'', soy Yo porque pertenezco a la realidad, a la verdadera realidad.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Lienzo y Tinta

     El Lienzo grabó en sí mismo todo lo que tenía valor o era obligatoriamente necesario llevar, y se fue de viaje.

     Aún sentía el escozor de la aguja en la nuca dibujando una migraña que auguraba ser crónica. Un viejo reloj de pared sin manecillas pero con mucha experiencia se había anclado a su colección de relatos que contar al calor de una pobre hoguera. Cuando El Lienzo hablaba con el reloj, éste se jactaba de existir por encima de cualquier cosa y con suma prepotencia sentenciaba su inmortalidad a todos los presentes, gritándoles con su monótono tic-tac que los juzgaría por sus actos y por ello los pondría en su lugar. Ante esas palabras todo el que vivió en el mundo del progreso decadente se encogía, temeroso, ante tal sentencia.
Pero el pobre reloj nunca supo que estaba atrasado, exactamente, una vida, y sus predicciones nunca acertaron, dejando en palabras vanas todo lo malamente presagiado a aquella pobre gente.

     En la espalda de El Lienzo volaba un águila imperial. Ésta iba y venía entre los omóplatos y anidaba en las vértebras, según le decían las vibraciones de cada pulsación. Era fuerte y grande, dorada como la mañana, y su voluntad jamás se quebró ante ningún otro ser, fuese incluso la Muerte quien amenazaba con atacar. Pero nadie es perfecto, y ésta pobre águila, cuya razón de existir era la de alimentarse del humilde fruto que crecía en su nido, volaba con las alas agujereadas, pues siempre que intentaba acercarse al pecho se encontraba con las flechas que protegían al corazón, demasiado afiladas como para esquivarlas con un cuerpo tan grande. Y el Águila pasó el resto de su existencia amando a un corazón que jamás tocó al estar este atrapado entre barrotes naturales.

     Ambos brazos se hallaban encadenados. El derecho rodeado por la lengua espinada de una calavera pirata que lo ataba a su más inmortal libertad física. Por otro lado, el brazo izquierdo estaba rodeado por versos prohibidos que jamás se leerán, nacidos del Aum budista, que buscaba liberar al corazón de El Lienzo espiritualmente.

     Cada pantorrilla de El Lienzo estaba decorada con un sistema de movimiento perfectamente seguro a la razón humana, pues aseguraba toda una vida de estabilidad y fuerza descomunal con la que sortear cada obstáculo. Años de arrastrase, caminar, saltar y correr habían curtido esa gran maquinaria que corría por venas y músculos. Pero el grave problema residía en el hecho de que ambas pantorrillas eran demasiado inteligentes y competitivas entre sí como para ponerse de acuerdo y ambas creían llevar razón, y cuando se encontraban ante una encrucijada de caminos, no sabían por cual ir, dudaban la una de la otra y con ello lo único que conseguían era debilitarse.

     Era todo su cuerpo un río de tinta a esas alturas del viaje: Veía en su pecho cómo corría la silueta de una Diosa que todo lo sufría y odiaba, pues esa era su naturaleza. Dicha deidad odiaba, especialmente, a la Luna, porque siempre que quedaban para callejear por el estómago, ésta siempre llegaba tarde, si es que se dignaba a presentarse. Y la diosa rasgaba la garganta para hacerse notar entre las inseguridades y la ceniza de aquel cuerpo maltratado por el mar de la duda. Una y otra vez, hasta que se diluía completamente junto a sus cuerdas vocales en una historia de amor caducado que nunca llegó a puerto alguno.

     Al final del viaje, El Lienzo se liberó de todo lo vivo en este mundo y dejó un cadáver precioso, cuyo motivo fue alimentar de arte y carne a la tierra. Y sólo se llevó uno de esos dibujos de tinta como recuerdo. Pero eso es algo que no podremos saber nunca, pues aún no es nuestro momento y las puertas siguen cerradas.

martes, 27 de agosto de 2013

Sin fronteras.

     Pues llevo ya unos días queriendo subir este texto, pero entre la falta de tiempo y el olvido se ha ido pasando. Lo escribí cuando pasé unos días en la playa, recién salido del agua, al ver la resaca de una ola que me pareció que el agua volvía al mar a una velocidad asombrosa, como queriendo volver a con total desesperación. luego entendía que lo que el agua quería realmente era volver a ser una ola para lanzarse contra la arena por toda la eternidad.


     <<Sentí la venda.

     Pisé una ola y entendí los océanos, bebí del cielo todo el éter que ya desde el nacimiento de este cuerpo me pertenecía. Vi, en el horizonte del mar, la extensión de todo el Ser. Escuché las palabras más necias para aprender de todas ellas lo que el resto del mundo rechaza por hacer oídos sordos. Pinté aquel libro con el firmamento y acabó fundido en mi corazón, entendí que el recuerdo y el futuro viven en el presente, pues entendí que el tiempo no existe. 
     Entonces comencé a volar sobre los restos del naufragio.

     Aprendí a soñar despierto y con ello vivir la eternidad del ahora. No quise ser nadie, pues supe que era Todos. Estudié a la gente y resumí lo aprendido en un par de versos que jamás podré cantar. Asimismo, escuché al corazón tantas veces que me parecieron pocas, y alcancé metas que jamás me propuse porque ni siquiera supe que existían.
     Siento, ergo existo.

     Lloré tras meditar. Hablé tras sentir. Volé alto. Llegué, vi, viví. Regalé mi voz. Luché por lo justo y verdadero. Fui libre liberando primero a mis carceleros. Y sólo fui eterno cuando compartí mis momentos sin fronteras.

     Fumé tantos libros que de cada uno aprendí infinitas enseñanzas. Viajé por el mundo sin moverme de mi cuerpo para aprehender todo lo que éste me quería ofrecer, y así recordar lo que mi alma ya sabía para obligar a mi mente que entendiese lo que el corazón gritaba. Crucé mares, atravesé desiertos, escalé montañas y alcancé el centro de la tierra. Y finalmente lloré al saber qué significa Amor.
     
     Cayó la venda.

     No pude describir el Todo porque en él no hay nada de lo artificial y humano como lo son las palabras, el Odio, esos sentimientos que todos hemos sufrido alguna vez. Y es que en el Todo no hay tiempo, ni Odio, ni nacimiento ni muerte. Tampoco hay conflictos, ni fronteras ni sentimientos separados. No hay mal.

     Abrí los ojos.>>

domingo, 28 de julio de 2013

Tres palabros

     Ahora que me ha dado por hacer acrósticos y haikus, me sale ésto de esas veces que escribes a  punto de dormirte pero con la insana necesidad de dejar testado lo que se te pasa por la cabeza para no despertar a la mañana siguiente cabreado por no recordar qué sentiste cuando estabas dando el paso que te lanza del acantilado que es la vigilia al mar que es el sueño.




<<Las sábanas tienen un sabor maldito;
odio sentir el roce de tu sombra
cuando el crujido sordo del reloj
une los minutos y segundos imparable,
rasgando el espacio, implosionando
alejandose de tiempo, creando momentos.

Decía el universo de darnos vida,
entonces aún el corazón hablaba
sincero e hilando sentimientos,
alienando los miedos más crueles
mientras paseábamos por calles
otrora llenas de luz, ora vacías de un amor
roto y pasado de fecha, muy caducado.

Renacer en esta cama podrida se antoja
en exceso un logro sin gloria,
no importan los pliegues del somier
ahora que no soportarán tus esqueleto...
¡cadáver exquisito el nuestro!, pues,
entre todos esos días de lluvia ácida,
raudo llena el baúl de vidas que pudieron ser.>>

martes, 16 de julio de 2013

Dos pasos

     <<Hoy recorro una calle vacía, hora crepuscular en la cual anida el instante entre un paso y otro. El sol está al borde de los pisos del fondo y me deslumbra. Entonces comienza un pensamiento.

     Si me acerco a la luz se enciende mi sombra. Hoy el sol está lamiendo la calle con sus filigranas ardientes. Que dice que del cielo se escapó un ángel y, cuando pisó la tierra, ardió. Quizá los ángeles encuentren sufrimiento en el mundo, y mueran porque no merece la pena venir. Quizá... quizá mueran directamente de pena. ¿Y por qué los llamamos ángeles? Puede que no procedan del reino de un Dios perdido en el cosmos, que simplemente sean hijos de nuestra esperanza. Algo tan grande como la esperanza debe ser necesariamente material. Es una teoría carente de sentido, pero es bonito pensar que, si una teoría carece de base, tiene total libertad de volar.

     Entonces los ángeles son la teoría de la esperanza. Sea como sea, hace milenios que no vemos sus plumas caer. ¿O será que ya no podemos verlas porque nos resignamos a las normas establecidas? No se qué pensar. Recuerdo que, cuando era niño, una tarde llovieron plumas. Ese día fue mi primer desamor creo, o la primera vez que entendí el significado de la palabra muerte, no lo tengo muy claro. Lo que sí que recuerdo con absoluta nitidez es que murió una parte de mí. Lo dicho, llovían plumas, y al tocar el suelo, estallaban en diminutas motitas de luz. Y si las cogías al vuelo, ardían. Eso me hizo pensar más aún. Quizá los ángeles mueran de pena al tocar la tierra, y ardan de envidia al tocarnos a nosotros. Puede que ésta teoría tenga menos base y sentido aún, pero en mi pensamiento no hay leyes, y menos aún si ese pensamiento es tan fugaz como el tiempo entre un paso y otro, así que soy libre de formular todas las teorías que quiera.

     Puedo estar loco, puedo ser raro o no cumplir con las normas, porque ésto sólo es un esbozo de lo que he visto entre paso y paso de un crepúsculo que se está muriendo y me sabe a poco por ser un bien demasiado escaso.>>

Éter

Nota: Esto es lo que pasa cuando llegas a casa un poco fumado (dentro de lo saludable) y te da por escribir. Perdón por la confusión del texto.


     <<Para evitar que se derroche el silencio, que las noches extiendan más magia. Hay que disfrutar este puto silencio porque es el lenguaje del corazón. Que los días pidan perdón por estar muertos, pues en esta jungla de cemento sobra fauna necia y falta flora sincera; por desgracia sólo se aprecia el color de la piel y se ignora el color del dolor en los ojos del amor. Aquí sólo se transmite indiferencia ante el pobre que profesa libertad en tu cabeza y se cree con fe ciega al dirigente que teme a su gente. Se le llora a una existencia superior o a una burda ciencia que mueve una tierra rebosante de sentimientos ignorados. ¿Y por qué se les ignora? Porque duelen. Y yo amo ese dolor porque me muestra que estoy vivo, me nutro del lenguaje del corazón porque el corazón somos todos, soy yo mismo. Y eso es lo que nos diferencia al filósofo del falso sabio, al asceta del profeta y al hijo natural del hijo de un dios artificial. Y es todo esto lo que vive tras la piel de un chaval inexperto en el bello arte de respirar algo más que aire. Yo busco la verdad dentro de mi, el otro busca su riqueza en tus bolsillos. Ante todas estas sensaciones y realidades, se nos abre un nuevo mundo.

     Duras estable lo que las lágrimas cuando se las lleva el cierzo profundo del norte, quieres cantarle a la libertad pero temes el toque de queda impuesto por la campana dorada que preside ésta bóveda estrellada donde nosotros sólo somos estrellas fugaces que colisionan como guiadas por un magnetismo carente de lógica. Es entonces cuando yo pierdo el equilibrio al sentir que no estoy sólo, al pasar de dar mis momentos de vida a ser dos desconocidos que temen volver a ser niños. Aquella noche llovieron trozos de mí mismo mientras veías ese espectáculo que se te antojaba maravilloso. La vista es distinta cuando caes ardiendo directo al mar de la duda. Quizá soy demasiado bobo por haberme lanzado a tu boca de lobo, pero quien no arriesga ni pierde ni gana la partida que el Ser tiene amañada.

     Han pasado infinitos momentos llenos de la nada y aquí vuelve el chico despistado que escribe volúmenes enteros sobre nada en concreto para intentar explicar de qué va todo esto. Creo que nunca se fue. Y es que ese joven vive una aventura en el universo que compone su alma. Así pues, ese joven aprende que caben en el reino de los corazones tantas almas como vidas pueden alumbrar sus ojos si permite la entrada de la vida a su existencia. Respirará la quintaesencia conocida como éter y recibirá las alas que lo ayudarán a sobrevolar el Árbol de la Esperanza, únicamente habitado por el loco, el borracho y el niño. En las raíces del árbol se ve a la masa, que jamás alzará los pies del suelo, pues su lastre es la Historia del Prejuicio y el Miedo.

     Creará ese joven ilusiones donde antes la tierra yerma negaba la vida, repoblará su mundo, pero sufrirá, incansable, el dolor que supone desgajar su corazón para repartirlo a todo lo existente. Vomitará las palabras al ritmo del pecho y sentirá el vértigo que acaricia su espinazo y desarrolla una intensa vibración en el alma. Su filosofía se basa en nacer conforme va creciendo y morir en el momento exacto para recordar que es aquel que vierte su vida intentando curar a un mundo cruel que quiere arrancar al resto de personas de los brazos del Amor.

     Y por eso ese joven sufre, porque reconoce toda esa realidad social del primer párrafo, porque aprende de la experiencia del segundo, y porque cuando entiende que ser un héroe supone estudiar su propio corazón comienza la aventura más dura que se pueda imaginar. Pero en esa aventura, 'el espíritu es la espada y la experiencia la piedra de afilar'.>>

6 meses.

Nota: Antes de nada, aclarar que la mayor parte de éste texto la escribí hacia febrero de éste mismo año, 2013, y otra parte la he escrito ahora. Es curioso que al revisarlo me identifique con la posición que tuve entonces, de hecho da hasta miedo leer todo lo que puse porque es como si hablase de el que es mi actual verano. Por otro lado, no se de quien hablo en este blog, creo que es de mí mismo, de mi dualidad, y de toda la gente que en su momento me trató en las malas y voló en las buenas. A esa gente le digo y deseo que sigan volando alto, que me hace feliz haber ayudado o haber pasado un buen momento como mínimo. No creo que me hayan usado en absoluto porque soy yo quien escoge ayudar. ¿El por qué del título? Porque no tenía ni puta idea de qué poner, y entre Febrero y Julio hay 6 meses. Y ahora, doy paso a la lectura del texto:


     <<No sé si han pasado diez días, un mes, diez años... pero sigo vivo. Una vez tuve un sueño compartido, aunque con el transcurso de los momentos descubrí que sólo era mío. Desde entonces no creo en el tiempo, ni en el futuro, porque éste último no sabe existir. El pasado sólo es un verdugo que te enseña a escuchar las voces que gritan a tu presente. Eso de recordar es una mentira, porque realmente nunca llegamos a olvidar. Es más, recordar significa 'volver a pasar por el corazón', así que hay que ser lo suficientemente fuerte como para que ese paso no sea doloroso. 

     Me pregunto, qué tal dormiste la noche anterior a tu suicidio, y qué se siente al hacer brotar ese espíritu perdido, adolescente. Hace unos días nos fuimos al bosque aquel, ese pedazo de tierra que han respetado los jefes para presumir de 'zonas verdes'. Nos manteníamos vivos cada vez que sonaba una canción o empezaba a llover. Tú el humo que crecía hacia el cielo, y yo el fuego que se consumía a sí mismo y te daba la vida, el mismo carburante que vivía para morir y darte aliento. Lo nuestro trataba de la fuerza con la que nos quisimos bajo el escenario social. Escuchando los versos feos que escribí te deshacías entre mis manos como si fueses dulce miel, y yo creía que era feliz en esa existencia.

     Qué triste es leer lo que escribo. De mi bipolaridad, el que está sólo a la altura del flexo no vale la pena. No se. Mientras lees esto yo me alejo de mí mismo para hablar con un fantasma llamado pasado; tú intentas comunicarte, pero evitando el dolor, con un cadáver que vive para los demás. ¿Qué quieres aprender ésta noche? Yo sólo sé hacer corazones con forma de caja para juguetes rotos, y no se me da muy bien. A veces, mayormente, tienen fugas, pero el jefe me perdona porque sabe que mi intención es buena.

     Las grandes historias suelen empezar en verano. Eso implica que la historia anterior ha de morir a finales de Junio. Éste invierno está siendo bastante frío, y el verano aún está lejos, parece que nunca llegará. Quizá queden diez días o diez años de invierno. Cuando salgo a la calle, el frío corta la respiración a cada paso y se agradece, pues te hace valorar todo lo que viene a ser esta existencia.

     Podría intentar volver a mi mundo, a pesar de que nunca he tenido uno. Sería construirlo desde cero y no soy tan bueno como para hacerlo. Eso sí, soy experto en dar alas para salvar a quien lo necesite, mientras yo camino por una tierra en su apocalipsis, buscando mis alas a mi manera. Y, ¿sabes? ese camino se desarrolla dentro de uno mismo. Quizá esa sea mi función, vivir dando alas a la gente mientras recorro este infierno hacia un verano totalmente desconocido.>>

miércoles, 12 de junio de 2013

Que la vida es un sueño que navegar.

    'Ven como eres, como fuiste y ayúdame a configurar el mundo. Podremos circunnavegarlo.'
     Eso ya es todo un bagaje demasiado quemado de rodar en nuestra montaña rusa, pues nuestra travesía se compone de compañeros de navío y amores de puerto, amigos en cada isla que encontraremos finalmente en el muro infinito que separa ambos mundos.
     Nunca podrás deshacer tus acciones pero siempre podrás enmendarlas. Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites. Que fuimos, somos y seremos nada. Estas tres famosas frases de grandes artistas son leyes innegables y ayudan a reflexionar sobre nuestra posición personal.

     Canciones que escribirle al silencio para que llore de pena, para que entienda que pasar una noche con él es demasiado difícil si no hay diversión entre las sábanas y el espejo. Y por ello sigo bebiendo del filtro de la evasión, fumando entre tu camino y el mío, pasando los malos ratos por gusto al amor y al odio.
     Otra vez revienta la soledad porque la he repudiado de mi gloria y honor. Ya no hay luz en la altura porque mi actitud pagana no cree en los dioses de aquellos que pecan los sábados noche, y a la mañana siguiente la resaca que trae el cierzo les hace sentir tan don nadie como lo que es su pecado.
     Me sacan mis demonios todos esos susurros: en un hombro tengo a Dios y en el otro se amontonan locos, borrachos y niños sin padres pero con muchos sueños. Me muero poco a poco pero me queda demasiada vida como para dejar libres todos estos versos que vomitan nuestra circunstancia.
     Olvida por un rato esa tela dorada que cubre tu mente, pues los sentimientos atormentan los corazones jóvenes o débiles. He perdido el Norte porque prefiero navegar hacia el Sur, donde la poesía empuja con fuerza mis velas hacia el centro del mundo. ¿Soy valiente por temer mis pensamientos pero desafiarlos finalmente? Que yo maquillo mi alma pero salgo desnudo al mundo de las hadas antes de volar al País de Nunca Jamás.

     Eres el tiempo que te queda para quemarte lentamente en ésta poesía, caminando de la mano de poetas que te harán inmortal y diablos que devorarán hasta el tuétano de tus huesos. Me gustaría saber hablar el idioma que hace ver realidades al mundo, pero pedir perdón por conocer los secretos que rondan a la humanidad. Y es que vivir nunca fue fácil, pero volver al principio es más doloroso que estudiar una pequeña parte de la dificultad que entraña el corazón invisible.
     Resucitarás a los tres meses cuando el invierno haga que los patos de Central Park se lleven tus malos sueños. Y ahora que lo pienso, ¿por qué nos obligamos a querer dar marcha atrás en un mundo que gira inintermitente y del que no puedes bajar? Podríamos desafiar un poco a las leyes injustas. Al fin y al cabo, esas reglas no son más que papel a punto de arder por la revolución.
     En el ático de mi cabeza no hay fotos desde que nací, ni alfileres que sepan coser este corazón de tela maltrecha. Tampoco los necesito. ¿Has escuchado alguna vez a tu corazón tanto que roces la locura? Yo no puedo, temo aprender demasiado rápido de sus latidos. No hay que llorar. Los sentimientos son simples fogonazos que irán gastando tu vida un poco más rápido de lo normal. lo curioso es que aquel no siente no puede vivir y muere mucho antes. Es decir, estamos a condenados a morir de la enfermedad incurable que es ser persona.
     Soy navegante orgulloso de mi propio camino, así que seguiré bebiéndome la juventud antes de que explote mi pecho, y aprendiendo que el dolor me hace sentir tan vivo como el amor, pues no es comparable al instinto de supervivencia. Y por ello, fluyamos como el agua a la que han cantado los clásicos. Agua que no calma la sed, que quema y produce problemas entre sonrisa y mirada, entre la razón y el cuerpo, entre la pasión y la realidad. Así que a ti, querido lector, te digo:


     Ve como eres, como fuiste y configura tu mundo, tu isla, tu vida.
     Intenta aprender lo suficiente como para no subir alto sin tener protección suficiente.
     Vuela alto si no sabes qué hacer pero conserva la cordura.
     Encuentra el valor adecuado para prenderle fuego al miedo, pero ten cuidado con la chispa adecuada.

   
     Yo me lameré las heridas. El agua sigue fluyendo como cada día, en el mundo nacen y mueren, gritan y callan, lloran más que ríen pero la risa es más grande que las lágrimas. Hoy observo ese tiempo infinito y sé que esconde una enseñanza que en el momento adecuado aprenderé, sin miedo a hablar del futuro que no existe.
   
     Yo hoy vivo sin saber odiar, siempre al borde de la estabilidad.

sábado, 1 de junio de 2013

Naufragio.

     Abrir los ojos tras un duro golpe o tragar demasiada agua puede ser muy doloroso, pero el instinto de supervivencia propio de todo ser vivo es lo único que sabe plantar cara a la fuerza de la naturaleza, sino derrotarla. Venga, levanta, que todos esos barcos hundidos no han dado su madera en vano para que te quedes quieto en la arena. La ropa hecha jirones, la espada más que mellada sigue en la funda cuarteada. ¿Y de qué le sirve a un moribundo un arcabucillo con la pólvora mojada?
     
     Hoy, boca arriba y quemado por el Sol, reflexiono sobre la vida misma y tengo miedo a vivir varado en la playa tras mi naufragio. Ahí, tirado sobre la arena, a veces fina y otra rocosa, sufro al sentir la sal de las olas abrirme las heridas, sabiendo que enfrente mía hay una selva peligrosa, pero al menos está llena de víveres. Es una opción mucho más lógica y sana que quedarme en esta playa desierta en la que por casualidad pueda asomarse un molusco venenoso.
     
     Tengo miedo de no salir de la orilla y seguir siendo erosionado, que esas heridas sean más grandes que mi cuerpo y que mi alma contraiga y sufra una enfermedad incurable. Con mis ojos acuosos veo a los pájaros volar libres por el cielo y a las sombras de las fieras acecharse las unas a las otras, en un ritual tan antiguo como el amor y el odio, en la espesura de la selva. ¿Será que hace poco que he llorado, o que simplemente no puedo salir de mi cárcel arenosa y me disuelvo con el espíritu del Mundo?
     
     El cierzo levanta la arena y me dificulta la respiración, las olas si acaso me llegan al cuello. Parece que se acercan nubes de tormenta. Ya que he llegado a la isla... ¿por qué es tan difícil levantarse? ¿qué hace que no sienta mis brazos ni mis piernas? Yo antes me lamentaba pensando que los pájaros eran presos del cielo y los animales de sus instintos. Pero tras mucho navegar he caído en la cuenta de que eso no es así. Cada existencia goza de su libertad en la medida de su inteligencia. Quizá yo no necesite brazos y piernas para levantarme de la playa, ni tener que pensar en los pájaros y los animales. 

     Me gusta pensar que el Sol ayuda a la gente cuando no queda esperanza, porque con su luz alumbra un gran número de caminos. Es bonito pensar que algo así de fuerza a una gran parte del mundo. Yo no lo necesito. El Sol es los brazos y las piernas de la gente abandonada, pero yo ¿qué debo utilizar como miembros?  Venga, piensa un poco. El golpe en la cabeza te ha desconcentrado y ahora vives en un mundo que no es el tuyo. Antes sí lo era, te gustaba estar en ese círculo, pero ahora te da miedo y necesitas reconocerlo para salir de él y convertirlo en una zona positiva cuanto antes.
   
     Creo que noto algo, el tiempo y mi mente están empezando a cerrar las heridas y siento de nuevo el calor en mis brazos. Dentro de poco podré mover los dedos. El viento del norte reduce su fuerza y el Sol se suaviza. En otras islas a éste fenómeno lo llaman 'la calma que antecede a la tempestad'. Me duele la espalda de estar tumbado, quiero remediarlo ya. Recuerdo mi pasado y, ahora que lo pienso, es una tontería tener miedo a las cicatrices, porque ellas me han hecho fuerte. Y pienso también en mi casa, allá a lo lejos. ¡Por supuesto que echo de menos mi casa! pero no me hubiese gustado quedarme allí, el mundo es muy grande y hay muchas cosas por ver. 

     Ya llega la tormenta, pues se levanta el viento y el oleaje es más fuerte. Lo que ocasiona que las olas tarden más en volver. Ya he recuperado la movilidad. Siento el cuerpo en general tenso, pero es cuestión de sentimientos acostumbrarlo al movimiento para levantarme y echar a correr hacia esa selva tan jodidamente peligrosa. Una nueva ola me corta la respiración y toso malos momentos, pero me tranquilizo porque el mar se retira. En el cielo negro hay trozos azulados y parece que la tormenta amainará pronto. es mi oportunidad,  me levanto y consigo mantenerme en pie. Las olas ahora sólo me llegan a los tobillos. ¿De verdad son éstas las mismas olas que me estaban ahogando hace un momento? Resulta vergonzoso aceptar esa verdad, pero bueno... es norma entender mi anterior situación. Echo un poco de menos las otras islas, pero cada vez que viajo el barco éste se hunde, unas veces más cerca que otras de la costa, para aparecer en el puerto hacia la nueva travesía. Y siempre acabo llegando a la siguiente isla, siempre. El horizonte está tranquilo ya, así que me giro y observo cómo se alza ante mí una selva virgen y colosal, infinita. Sé que de esta isla saldré sin conocerla en su totalidad , y eso es lo que me gusta de este viaje.

     Da un poco de reparo pensar en todas esas bestias salvajes que llenan la isla y dificultan mi camino pero las ganas de pelear, sufrir con ellas y vencer son mucho mayores a ese miedo. Sé, desde que abandoné mi isla en un bote, que existe una meta, y como viajero, pirata o continuo náufrago, necesito alcanzar ese destino. Es un tesoro vital unido a un juramento inquebrantable con el Universo que no puedo permitirme perder. ''El espíritu es la espada y la experiencia es la piedra de afilar'', dice un viejo recopilatorio de cuentos. Tengo la espada lista y afilada como la lengua del Diablo. Allá vamos.

martes, 8 de enero de 2013

Tiempo de cambio.

     Nuestro destino es navegar a los extremos de cada sentimiento destrozando las barreras que controlan a la bestia viral que corre por nuestra sangre. Mi objetivo es desligarme de ésta sociedad podrida creando otro mundo junto a la otra especie a la que pertenezco. No soy un insensible como el triste y alto porcentaje que llena las calles con almas vacías y caras hieráticas. Si la verdad te duele no hay más que hablar, toma el sentido contrario. Más veces de las que quisiera he visto el cielo desde el fondo del abismo, una línea de luz tan efímera como cada último suspiro. Sin apenas ayuda he salido de demasiados acantilados negros, sólo con la realidad tras de mi, acechando como un monstruo tenebroso que sólo responde al estímulo del hambre. 
     Despierta, que éste es otro sueño cambiante. La misma muerte con distinto collar, pues todo está sometido al cambio irrefrenable. Muévete, el ruido muerto sólo es otro incentivo para que desates tu voz. No eres otro maniquí abandonado en el trastero gubernamental. Somos una ola que debe ser temida desde el respeto. Un lugar donde todos seamos uno y cada uno sea un mundo libre de leyes estúpidas creadas para enriquecer a cinco trozos de carne al borde de la muerte. Venga, levanta, no quiero estar sólo en esta guerra, hay que correr y demostrar qué podemos hacer y a qué precio vender nuestro cadáver.
     Sí, quizá sólo seamos viejos atrapados en cuerpos jóvenes y cabezas ávidas de mundo, pero hay otra existencia en el aire, puedo sentirla como siento ahora el dolor que causan nuestros hermanos de distintas madres a la tierra. Qué más dan los estereotipos y las órdenes, sólo es necesario ser uno mismo para encender la mecha. Ser tú mismo junto a tu gente carente de ideologías fantasma. ¿Puedes escuchas las palabras de las historia que dan fuerza al viento? ya entiendo aquel cuento que me contó una vez mi padre: ''Porque si el aire está lleno de palabras muertas, somos padres de la historia cada vez que abrimos la boca. No dejes de crear vida, pero aprende cuándo has de hacerlo''.
     Estamos creados para ser libres, ¿o acaso hemos nacido encadenados? No. Somos un fenómeno extraño de la naturaleza. Sé que mi vida no es realmente, pero tampoco vivo con miedo. Nos han preparado para ser serviciales, pero las leyes acaban volviéndose contra el que las redacta. Nunca un imperio ha sido eterno. Todo ésto está sujeto al cambio, aunque duela creo que merece la pena.  Muchos silencios entre la multitud para aprender a hablar te curten para vivir en éste mundo actual, pero sé con certeza que vendrán días en que la calma sustituya a la inquietud en calles oscuras, o en casas que realmente son cárceles.
     Sólo necesito que vengas conmigo a un viaje infinito donde, tras sufrir y disfrutar de un mundo cambiante, simplemente existiremos. por ahora sólo necesito que me des la mano en mi viaje hacia ser alguien.