martes, 16 de julio de 2013

Dos pasos

     <<Hoy recorro una calle vacía, hora crepuscular en la cual anida el instante entre un paso y otro. El sol está al borde de los pisos del fondo y me deslumbra. Entonces comienza un pensamiento.

     Si me acerco a la luz se enciende mi sombra. Hoy el sol está lamiendo la calle con sus filigranas ardientes. Que dice que del cielo se escapó un ángel y, cuando pisó la tierra, ardió. Quizá los ángeles encuentren sufrimiento en el mundo, y mueran porque no merece la pena venir. Quizá... quizá mueran directamente de pena. ¿Y por qué los llamamos ángeles? Puede que no procedan del reino de un Dios perdido en el cosmos, que simplemente sean hijos de nuestra esperanza. Algo tan grande como la esperanza debe ser necesariamente material. Es una teoría carente de sentido, pero es bonito pensar que, si una teoría carece de base, tiene total libertad de volar.

     Entonces los ángeles son la teoría de la esperanza. Sea como sea, hace milenios que no vemos sus plumas caer. ¿O será que ya no podemos verlas porque nos resignamos a las normas establecidas? No se qué pensar. Recuerdo que, cuando era niño, una tarde llovieron plumas. Ese día fue mi primer desamor creo, o la primera vez que entendí el significado de la palabra muerte, no lo tengo muy claro. Lo que sí que recuerdo con absoluta nitidez es que murió una parte de mí. Lo dicho, llovían plumas, y al tocar el suelo, estallaban en diminutas motitas de luz. Y si las cogías al vuelo, ardían. Eso me hizo pensar más aún. Quizá los ángeles mueran de pena al tocar la tierra, y ardan de envidia al tocarnos a nosotros. Puede que ésta teoría tenga menos base y sentido aún, pero en mi pensamiento no hay leyes, y menos aún si ese pensamiento es tan fugaz como el tiempo entre un paso y otro, así que soy libre de formular todas las teorías que quiera.

     Puedo estar loco, puedo ser raro o no cumplir con las normas, porque ésto sólo es un esbozo de lo que he visto entre paso y paso de un crepúsculo que se está muriendo y me sabe a poco por ser un bien demasiado escaso.>>

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