Hace unos días recibí por correo ordinario una carta procedente del Centro de Salud Emocional en la que se me informaba de haber contraído un virus mental que me hace pensar demasiado. Como medida, tuve que acudir al hospital más cercano para que me implantasen en la Glándula Pineal a un niño de diez años microscópico recién licenciado en Psicología. A día de hoy aún no he visto mejoría alguna en mí, pero me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que dicho niño psicólogo me ha contado. Quizá os sirvan de ayuda.
Soy un tío que cuando se aburre o está fumado/borracho al llegar a casa escribe todo lo que se le pasa por la cabeza y lo acaba colgando aquí para que lo lean los colgados que están peor que yo. Y si estáis peor que yo, os amo más que al resto de la humanidad, porque significa que estáis más vivos. ¡Sígueme en Twitter! @DavidSlap
lunes, 23 de junio de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
Método emocientífico para el correcto desarrollo de la felicidad
Una vez cada tantos meses, vuelve a mi garganta un sabor agridulce propio de la infancia que se mezcla con la bilis y configura el remedio natural más potente contra la creación de expectativas a largo plazo. Es un sabor muy caprichoso que se elabora en la glándula pineal.
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