Pablo Lozano Alarcón, recién jubilado, se hundía progresivamente en una silla de mimbre conforme veía caer el sol desde la terraza. Cuarenta años había trabajado en correos, para el día de hoy verse a sí mismo sólo y sin nada que hacer. Cobraba una pensión que no compensaba en absoluto el aburrimiento del '¿y ahora, qué?', al sentir, si bien no estaba todo hecho, que poco quedaba por hacer. A su derecha, sobre una mesita baja, había dejado tres sobres sin abrir, dos de ellos amarillentos de estar tanto tiempo guardados, y uno bien conservado, quizá reciente.
Soy un tío que cuando se aburre o está fumado/borracho al llegar a casa escribe todo lo que se le pasa por la cabeza y lo acaba colgando aquí para que lo lean los colgados que están peor que yo. Y si estáis peor que yo, os amo más que al resto de la humanidad, porque significa que estáis más vivos. ¡Sígueme en Twitter! @DavidSlap
martes, 19 de noviembre de 2013
Círculo Vicioso (De las cartas perdidas en un cajón, nº.2)
Pablo Lozano Alarcón, recién jubilado, se hundía progresivamente en una silla de mimbre conforme veía caer el sol desde la terraza. Cuarenta años había trabajado en correos, para el día de hoy verse a sí mismo sólo y sin nada que hacer. Cobraba una pensión que no compensaba en absoluto el aburrimiento del '¿y ahora, qué?', al sentir, si bien no estaba todo hecho, que poco quedaba por hacer. A su derecha, sobre una mesita baja, había dejado tres sobres sin abrir, dos de ellos amarillentos de estar tanto tiempo guardados, y uno bien conservado, quizá reciente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)