'Ven como eres, como fuiste y ayúdame a configurar el mundo. Podremos circunnavegarlo.'
Eso ya es todo un bagaje demasiado quemado de rodar en nuestra montaña rusa, pues nuestra travesía se compone de compañeros de navío y amores de puerto, amigos en cada isla que encontraremos finalmente en el muro infinito que separa ambos mundos.
Nunca podrás deshacer tus acciones pero siempre podrás enmendarlas. Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites. Que fuimos, somos y seremos nada. Estas tres famosas frases de grandes artistas son leyes innegables y ayudan a reflexionar sobre nuestra posición personal.
Canciones que escribirle al silencio para que llore de pena, para que entienda que pasar una noche con él es demasiado difícil si no hay diversión entre las sábanas y el espejo. Y por ello sigo bebiendo del filtro de la evasión, fumando entre tu camino y el mío, pasando los malos ratos por gusto al amor y al odio.
Otra vez revienta la soledad porque la he repudiado de mi gloria y honor. Ya no hay luz en la altura porque mi actitud pagana no cree en los dioses de aquellos que pecan los sábados noche, y a la mañana siguiente la resaca que trae el cierzo les hace sentir tan don nadie como lo que es su pecado.
Me sacan mis demonios todos esos susurros: en un hombro tengo a Dios y en el otro se amontonan locos, borrachos y niños sin padres pero con muchos sueños. Me muero poco a poco pero me queda demasiada vida como para dejar libres todos estos versos que vomitan nuestra circunstancia.
Olvida por un rato esa tela dorada que cubre tu mente, pues los sentimientos atormentan los corazones jóvenes o débiles. He perdido el Norte porque prefiero navegar hacia el Sur, donde la poesía empuja con fuerza mis velas hacia el centro del mundo. ¿Soy valiente por temer mis pensamientos pero desafiarlos finalmente? Que yo maquillo mi alma pero salgo desnudo al mundo de las hadas antes de volar al País de Nunca Jamás.
Eres el tiempo que te queda para quemarte lentamente en ésta poesía, caminando de la mano de poetas que te harán inmortal y diablos que devorarán hasta el tuétano de tus huesos. Me gustaría saber hablar el idioma que hace ver realidades al mundo, pero pedir perdón por conocer los secretos que rondan a la humanidad. Y es que vivir nunca fue fácil, pero volver al principio es más doloroso que estudiar una pequeña parte de la dificultad que entraña el corazón invisible.
Resucitarás a los tres meses cuando el invierno haga que los patos de Central Park se lleven tus malos sueños. Y ahora que lo pienso, ¿por qué nos obligamos a querer dar marcha atrás en un mundo que gira inintermitente y del que no puedes bajar? Podríamos desafiar un poco a las leyes injustas. Al fin y al cabo, esas reglas no son más que papel a punto de arder por la revolución.
En el ático de mi cabeza no hay fotos desde que nací, ni alfileres que sepan coser este corazón de tela maltrecha. Tampoco los necesito. ¿Has escuchado alguna vez a tu corazón tanto que roces la locura? Yo no puedo, temo aprender demasiado rápido de sus latidos. No hay que llorar. Los sentimientos son simples fogonazos que irán gastando tu vida un poco más rápido de lo normal. lo curioso es que aquel no siente no puede vivir y muere mucho antes. Es decir, estamos a condenados a morir de la enfermedad incurable que es ser persona.
Soy navegante orgulloso de mi propio camino, así que seguiré bebiéndome la juventud antes de que explote mi pecho, y aprendiendo que el dolor me hace sentir tan vivo como el amor, pues no es comparable al instinto de supervivencia. Y por ello, fluyamos como el agua a la que han cantado los clásicos. Agua que no calma la sed, que quema y produce problemas entre sonrisa y mirada, entre la razón y el cuerpo, entre la pasión y la realidad. Así que a ti, querido lector, te digo:
Ve como eres, como fuiste y configura tu mundo, tu isla, tu vida.
Intenta aprender lo suficiente como para no subir alto sin tener protección suficiente.
Vuela alto si no sabes qué hacer pero conserva la cordura.
Encuentra el valor adecuado para prenderle fuego al miedo, pero ten cuidado con la chispa adecuada.
Yo me lameré las heridas. El agua sigue fluyendo como cada día, en el mundo nacen y mueren, gritan y callan, lloran más que ríen pero la risa es más grande que las lágrimas. Hoy observo ese tiempo infinito y sé que esconde una enseñanza que en el momento adecuado aprenderé, sin miedo a hablar del futuro que no existe.
Yo hoy vivo sin saber odiar, siempre al borde de la estabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario