Gracias.
Bueno, pues hoy traigo una poesía que escribí hace unas semanas y he
encontrado entre apuntes de filosofía (a veces desconecto de clase y escribo
sin parar). Sí, del quinto verso saqué el título de mi blog anterior, me
encanta ese verso la verdad. Bueno no me voy por las ramas: ésta poesía la
escribí al recapacitar sobre un persona. En las rupturas (y ésta vez fue
amistad), siempre pensamos tener algo de culpa. Yo propongo ser egoísta en el buen
sentido y pensar con objetividad. Creo haber dicho en algún blog anterior que
cuando una relación se rompe, es porque una de las personas no nutre a la otra.
Puede parecer triste y frío, pero creo que es así, ese desinterés proviene del
subconsciente cuando vemos que el otro
integrante no nos aporta cosas útiles. Pues bien, tras mucho meditar
salió ésta paranoia abstracta:
''Su piel es papel de plata,
envuelve cuarenta duros de dulce desgracia
mas, no quiero volver a su patria
que la mía son los mares y los vientos
las nubes de morfina y demás parafernalia.
Resucité el día de las bestias
junto a los perros de la guerra,
cuando la tierra sangra.
Le daba a sus penas excesiva importancia
y yo, buscando en la basura un corazón caducado
quería consumirme en la trena
o ahogarme en otros brazos tristes.
Soledad de los árboles en montes sin pájaros
triste mundo donde, cuando cae la tarde
maderos y revolucionarios
se abren los pechos con puños y palabras.
Hoy soporto a mis amigos
mañana el peso de mis entrañas,
que si pierdo el norte mejor
aprendo a filosofar sobre tus mentiras
tus desplantes, tus artimañas.
Ahora soy una herida fea que no cicatriza
esa botella que se seca al sol de invierno.
Robadme, robadme otro corazón helado
y escarchad el campo plantando sus arterias,
que el alma se queda navegando
en el viento que corre por mis venas.
Fusilamientos con sabor a enfermo y ceniza
eso sueño cada día,
porque la culpa de crecer con dolor
viene de haber nacido con la raíz torcida.
Me arrancas las palabras
que no quiero vomitar por que yo,
que he coleccionado estos pecados
puedo recoger las piedras del huerto,
lapidar a los injustos, derribar los muros,
devolver las vidas que he robado.
Sólo vivo dos minutos
y muero a cada orgasmo,
debo demasiadas vidas a los gatos
y torturas a la nueva Inquisición.
Ya no hay más que decir
no me alumbra tu calor,
ya no quiero pedir
que hagas caso a la razón.
Hija de puta,
hoy te digo gracias,
y adiós.''
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