Año 2969: Hace poco más de medio
milenio, un virus consecuencia de las prácticas de necrofilia en una
región estadounidense conocida tiempo atrás como ''Hollywood'' se
extendió por el planeta, transformando a casi toda la humanidad en
muertos vivientes. Pocos fueron los que pudieron escapar a la
pandemia, convirtiéndose así en zombis. Para nuestra tecnología
actual es casi imposible encontrar reducto alguno de vida
supuestamente inteligente. Es por ello que, doscientos años después
de la propagación del virus, los zombis evolucionamos para
adaptarnos al ambiente que los humanos se habían visto forzados a
legarnos. Nuestras capacidades físicas y mentales mejoraron
progresivamente y hoy día, excepto por las diferencias estéticas y
alimenticias, podemos proclamarnos como la raza inteligente
predominante en este planeta.
Debido a nuestra condición
existencial, los conflictos armados, la diferenciación social y la
perspectiva para con la existencia es la de disfrutar el día a día.
Los historiadores afirman rotundamente que los problemas arriba
citados son consecuencia de una sola cosa ya inexistente: dinero. Por
ello, al ser nosotros una entidad muerta que no necesita nada para
subsistir (de vez en cuando comemos algún que otro animal, esté
vivo o muerto), dedicamos nuestro tiempo al disfrute cultural y al
libre albedrío post-mortem. Servidor, en calidad de periodista y
escritor, asistió junto a unos colegas y amigos al evento más
importante de la <<zombicidad>> para realizar un artículo
y un borrador el cual utilizará en su próxima novela y expone aquí.
<<Día 1 de 3 (Viernes):
Amanece otro día en la planicie que hace años albergó uno de los
festivales más grandes realizados por el hombre: Woodstock. Para
celebrar el milenio de aquel mítico evento, se ha decidido congregar
a las mejores bandas actuales y con ello disfrutar de tres días de
paz, amor y buena música. El cielo limpio de nubes y cada vez más
soleado caldea el ambiente, el cual apesta a podredumbre que da
gusto, y a nuestro alrededor únicamente podemos apreciar sonrisas (o
medias sonrisas, para los que carecen de mandíbula) en todos esos
rostros despellejados. Frente a la cancela, que aún permanece
cerrada, los zombis están hasta los gusanos de esperar y se quejan
con sus gemidos más profundos. Al fondo escucho una guitarra que
entona un blues de Mortal Mozarth, un poco más cerca un grupo se
divierte saltando a la comba utilizando las tripas de un zombi gordo,
y a mi lado Rob enciende un porro y da una calada.
-¿Tienes agua o formol? No
deberías fumar sin tener bebida cerca, ya sabes que se te reseca la
garganta y luego las pasas putas -le reprendo.
-¡Anda ya! No te preocupes por
tonterías -me contesta sonriendo. -Fumo sin beber porque soy un
visionario, estoy comprobando si al resecarme por dentro tengo la voz
más grave.
-¿Quien te ha dicho eso?
-pregunta Ali a mi izquierda -¿Y cómo es que te lo crees? Para
conservar casi todo el cerebro pareces gilipollas.
Ambos se ponen a discutir y dejo
de escucharlos. Pasa un rato y por fin se abre la cancela: ante
nosotros se extiende un campo enorme cubierto de césped y plagado de
tiendas de campaña con sus respectivos féretros llenos de formol
(para conservarnos mientras estamos muertos), los cuales dudo que
alcancen el número de asistentes al festival. Entre todas las carpas
hay puestecillos de carne y pasteles podridos los cuales el tendero
intercambia por algún que otro bien, mayormente marihuana o agua. Al
fondo a la izquierda se alza un escenario gigantesco, donde puedo
distinguir figuras corpulentas ultimando los preparativos para la
primera banda del día. Un poco atrás veo a Ali y Rob discutiendo
menos, este último ya colocado y humeando por diferentes orificios
en su cuerpo.
-Tienes que fumar de esta mierda,
Zed, es buena y... -me dice Rob antes de entrar en trance. Ali le
mete un dedo en el cráneo y remueve la materia gris, haciendo que
nuestro amigo se estremezca y reactive. Me pasa el porro y le doy un
par de caladas.
-¡Zed! ¿Tú también? Ni
siquiera hemos pillado sitio y ya estás fumando. -me regaña Ali.
-Pasa de ella y mue... -Rob se
queda bloqueado por segunda vez.
Sintiendo los efectos de la droga, echo
a andar para no adormecerme. Ocupamos una tienda con tres ataúdes lo
más cerca posible del escenario. Para cuando Ali y yo dejamos
nuestras mochilas, Rob se ha perdido fuera balbuceando algo de pillar
un poco de LSD.
-Deberíamos encontrar a alguien
que nos mate si queremos descansar a la vez, a menos que uno de
nosotros se quede en vela y pueda resucitarnos por la mañana.
También nos hace falta un plan de organización, saber el orden de
las bandas que tocan, tener controlada la situación de algún puesto
de comida... -dice Ali.
-Relájate Ali, hemos venido aquí
a disfrutar, no a esquematizar cada uno de nuestros pasos -le digo
despreocupado.
-Sí, pero hay que tener todo bien
organizado si queremos aprovechar todo, y más tú que tienes que
hacer un artículo para el periódico.
-No te compliques la existencia,
haz como Rob y vive más en vez de pensar menos -la corto.
-Rob tiene cada vez menos cerebro.
Como siga así se nos va, y lo sabes.
-Bueno, tú deja de preocuparte
por tantas cosas y disfruta más. - respondo dando por concluido el
tema de conversación.
Salgo de la tienda y tras un rato
largo consigo dos folletos con la lista de músicos del primer día.
Al volver, Ali está sentada en el suelo organizando los víveres. Me
sonríe y le doy uno de los folletos. Hoy tocan Richie Rotten, Acid
Water, Bert Worms, Tim Autopsy... entre otros menos conocidos.
-¿Has visto a Rob por ahí fuera?
-me pregunta Ali. Al momento entra el susodicho temblando de tal
forma que se le caen trozos de carne.
-Tíos... esto es... colores y
rayos, y giros y caídas y colores y... -dice entre espasmos. Ali
resopla y me manda cogerlo de los hombros. Lo llevamos a uno de los
ataúdes y, al meterlo, debido a los temblores le arranco el brazo
derecho sin querer. Del muñón sale una gran cantidad de humo
directa a mi cara, por lo que suelto en el ataúd a mi amigo como
puedo y corro a por agua. Ali mete el brazo y lo aprieta bajo el
formol contra el hombro de Rob, para luego cerrar el féretro. Parece
muy enfadada y sale a buscar a un forense. Tras refrescarme, me
acomodo en el suelo y me distraigo con las líneas de humo que se
escapan del ataúd de Rob. Al poco vuelve mi amiga con un forense al
cual le cuelga el ojo derecho, y por su expresión, parece estar
bastante colocado.
-¿Qué te ha pasado, hermano? Te
veo muy buena cara... -me dice babeando.
-¡Ese no, forensucho barato! -le
grita Ali. -¡El que está dentro del ataúd!
-Me llamo Jan, hermana. -responde
el forense mientras se dirige al féretro que señala mi amiga. Jan
lo abre y se aparta al salir una gran nube de humo del mismo. Cuando
se aclara el ambiente, se agacha y observa a Rob.
- Carne y porro aquí camarero, y
sácame de esta caja que dentro del formol no se puede fumar -le dice
Rob al forense. Jan se ríe tanto del comentario de Rob que vomita al
lado del féretro, y Ali se vuelve loca gritando improperios.
Tras coserle el brazo, Jan nos
dice que no va a cobrarnos por el buen rollo de Rob, y nos aconseja
que lo cuidemos, que para cuando comience el festival estará fresco
como un recién muerto. Ali y yo hablamos durante toda la tarde y
consigo que se anime y deje de pensar tanto en organizarnos durante
el festival. Cuando cae el sol, Rob comienza a gritar que lo saquemos
del ataúd. Al salir, dice que nos quiere y coge las pastillas de LSD
que trajo consigo, lo que molesta un poco a Ali. Quito hierro al
asunto bromeando y contagio el buen humor a mi amiga, y durante el
resto de tarde y noche disfrutamos del mejor festival al que hayamos
asistido.>>
<<Día 2 de 3 (Sábado): Tras una
noche de música y drogas intensa, el sol asoma entre las montañas y
va despejando la neblina de la mañana, no así nuestro cansancio.
Estamos en nuestra tienda de nuevo y Ali cuelga en la entrada un
cartel en el cual ha escrito <<Resucitadnos cuando comiencen
los conciertos de nuevo>>. Rob no quiere morir, por lo que
decide irse a dar una vuelta y conocer gente, y me deja sentado en un
puf mientras bebo agua. Como sé que no volverá para resucitarnos,
no le digo que lo haga. Ali entra al poco y hablamos de todo y nada
mientras enciendo un porro, se lo paso tras dar las dos primeras
caladas y acepta fumar. Ella por su parte saca medio pollo crudo de
la mochila y nos lo comemos. Cuando acabamos, nos metemos cada uno en
su respectivo féretro y morimos hasta que nos avise alguien.
Atardece cuando un zombi gordo me
saca de la muerte y toso formol. Me incorporo y veo al recién
llegado, el cual observa a Ali con deseo.
-Que buena está tu amiga hermano,
le comía to'l cerebro... -dice con una expresión idiota en la cara.
-Si, ya... ¿quieres un poco de
yerba? -le digo. Me mira con sus ojos de estúpido. -En
agradecimiento.
-Quiero pollo... tengo hambre...
¿Tienes pollo? -me dice. Rebusco en la mochila de Ali y le doy la
mitad que nos sobró esta mañana. El zombi gordo se relame, y vuelve
a mirar a mi amiga antes de salir de la tienda. Tras resucitar a Ali,
lío un porro y me pongo unas gafitas redondas con la montura fina y
oxidada. Justo en ese momento llega Rob, me mira y se ríe, y Ali por
su parte dice que me quedan bien mientras se recoge el pelo con un
pañuelo de colores.
-¿Quién era el gordo que acaba
de salir? Llevaba pollo... ¡quiero pollo! -dice Rob mientras rebusca
en las mochilas. -Iba a resucitaros ahora mismo para ir a los
conciertos.
-Bueno, ya estamos preparados -le
digo. -¿Nos vamos?
-Espera -dice Ali. -¿Llevas pipas
para fumar? Y agua, claro está.
-Tranquila hermana, ¡Rob el
Drogas controla! -dice Rob agitando una bolsa llena de marihuana.
Cuando salimos, hay un gran número
de zombis andando en la misma dirección. Los conciertos van a
comenzar dentro de poco y hay que pillar sitio. Hoy tocan Kill,
Carlos Mortandad, Incredible Corpse Band, Swamp, Ungrateful Dead,
Creedence Clearwater Deathvival, Janis Burial, Who killed The Who? y
los grandes Jefferson Hearse. Está claro que hoy es el mejor día de
todo el festival, y como mañana a mediodía hemos de irnos para
preparar el artículo para el periódico (es una pena que nos
perdamos a Jimi Shroud, que toca mañana) queremos disfrutarlo al
máximo. Nos acomodamos cerca del escenario y empezamos a fumar. Ali
tose unos cuantos gusanos y pide agua, se la doy mientras Rob da una
larga calada y se echa sobre el césped. Me pasa el porro y me dice:
-Mira lo que he aprendido a hacer,
Zed.
Acto seguido comienza a hinchar y
deshinchar el estómago, y salen aros de humo de su ombligo. Ali y yo
lo miramos y nos reímos tanto que atraemos la atención de los
zombis cercanos. Se escuchan murmullos y un gran número de ellos nos
rodean para ver el espectáculo de Rob. El aludido hace aros y suelta
un hilo de humo que luego los atraviesa, y arranca aplausos de su
reciente público. Pero el espectáculo se ve interrumpido cuando
suena un fuerte solo de guitarra proveniente del escenario. Es Jimi
Shroud, que ha decidido adelantar su aparición y abre el día con
una versión del antiquísimo ''Himno de la alegría'' compuesto por
un humano (cuyo nombre desconozco) hace más de mil años.
Tras este inciso, se suceden los
músicos. Al ser hoy una noche más rockera, más movida, es
frecuente que se formen pogos (círculos que los zombis dejamos
vacíos para después chocar entre nosotros), en los que Rob y yo
participamos. Veo trozos de carne, cerebro, vísceras e incluso
extremidades volando de un lado a otro. Conforme avanza la noche va
relajándose el ambiente y las bandas tocan canciones más
tranquilas. Cuando toca Jefferson Hearse, considerada la banda más
hippie de todo el festival, una nube de humo cubre nuestras cabezas.
Los zombis empiezan a fumar y a gemir mientras se balancean, parecen
volver a su estado primario. Veo algún que otro zombi que rebusca en
su tórax y entrega su corazón a su pareja, otros se besan. Comienza
a amanecer y vuelvo a donde está Ali, la cual me mira de una forma
un tanto extraña. Ha fumado más de lo que está acostumbrada, y se
echa sobre el césped. La imito y apoya su cabeza en mi hombro. A
unos pasos Rob anda buscando algo y llamándome, por lo que dejo a
Ali y me acerco a mi amigo.
-Tío, he perdido mi brazo
derecho, necesito que me eches una mano -dice riéndose de su propio
chiste.
-¿Dónde lo viste por última
vez? -le pregunto.
-Volando sobre la cabeza de un
zombi gordo que comía pollo.
-Pues ya sabrá la Parca donde
estará...
-Bueno tú busca y si no lo
encontramos ya conseguiré una prótesis. Por cierto, ¿qué tal con
Ali?
-Bien, como siempre, ¿por qué?
-No se, parece que está mejor
contigo, conmigo siempre discute.
-Porque no te cuidas. Ayer me dijo
que el día menos pensado te vas de verdad. Y tiene razón, sobre
todo porque tienes el cráneo muy abierto, si pierdes todo el cerebro
será irreparable.
-¿Ali se preocupa por mí? Qué
novedad... No es para tanto, al fin y al cabo lo guardo bien. O tengo
suerte. Una de dos. Quizá las dos cosas...
-¡Cómo no se va a preocupar por
ti! Somos amigos tío, y no se trata de tener suerte o no Rob, mírate
-le digo seriamente. -Estamos buscando tu brazo, el cual has perdido
en un pogo, y te preocupas de buscarlo ahora.
-Pero Zed, no iba a cortarme el
rollo a mí mismo para buscar mi brazo. Tú no te compliques, lo
tengo todo controlado -me dice, dando a entender que no quiere hablar
más del tema.
Seguimos buscando y al rato Rob
encuentra su brazo. Lo tenía un grupo de zombis y estaban jugando
con él a la Ouija, por lo que él, animado, se une a ellos. Me dice
que me una a sus recientes amigos pero declino la invitación,
pensando en cómo debe estar Ali.
-Sí, es mejor que vayas a ver
dónde está, cuídala tú, yo para eso no sirvo -me dice con una
sonrisa antes de volverse y hacer girar su propio brazo, que yace
dentro de un pentágono negro.
Me dirijo hacia donde he dejado a
mi amiga sin saber interpretar las palabras de Rob. Nuestra
conversación me ha dado qué pensar y estoy hecho un lío. Es cierto
eso de que si le das muchas vueltas a un tema estando fumado, acabas
obsesionándote y no piensas con claridad, y yo lo estoy sufriendo
ahora mismo. Escucho una voz cercana a mi:
-Tío... ¿tienes más pollo? -es
el zombi gordo que nos resucitó. Parece que está en todos sitios.
-No, te di todo lo que tenía -le
respondo.
-Vaya... ¿y me presentas a tu
amiga? -me pide con su cara de imbécil. La petición me molesta en
cierto modo, por lo que me alejo sin responder, dejando al zombi
gordo con las palabras en la boca. Llego a donde está Ali, la cual
parece muerta. Me agacho a su lado y rebusco entre su pelo hasta que
encuentro el agujero en su cráneo, meto un dedo y hurgo en su
materia gris. Se estremece y abre los ojos, me mira y sonríe.
-Buenos días... ¿cuánto tiempo
ha pasado? -me pregunta sentándose a mi lado.
-No lo sé, he estado buscando el
brazo de Rob un rato largo, y al final se ha quedado con unos zombis
que lo tenían y están jugando a la Ouija juntos -respondo.
-¿Está bien?
-Claro, Rob siempre está bien -le
digo desviando la mirada. Ella se extraña y me coge la cara.
-Zed, ¿estás colocado aún?
-dice. Sus ojos se clavan en los míos. Los gusanos en mi cuerpo
reptan y se escapan.
-Sí, si... anda, levanta y vamos
a preparar nuestras cosas para irnos.
Llegamos a la tienda y Ali entra
primero. Cuando acabamos de recoger, se gira y me dice.
-Zed, ¿te pasa algo con Rob?
-No, ¿qué me iba a pasar?
-respondo. Ella vuelve a clavarme sus ojos y yo lío un porro.
-¿Qué has sacado de esta
experiencia? Para el artículo del periódico. -pregunta.
-Aún no lo sé, he de aclararme
respecto a todo lo que ha pasado -le digo.
-Entonces... ¿todo está bien?
-me pregunta con un tono de voz preocupado.
-Sí, todo está bien...
-respondo, para nada convencido de mi respuesta. Ha sido un fin de
semana agotador en todos los sentidos, y sólo tengo ganas de morir
en mi ataúd, o quizá irme, es otro punto en el me he de aclarar
también.>>
<<Día 3 de 3 (Domingo, noche):
Acabo de enviar mi artículo al periódico, por lo que me siento en
mi ataúd y arranco de cuajo mi corazón. Casi no tiene gusanos, lo
cual me extraña. Desde la conversación con Ali me siento raro. No
es amor ni nada, es sólo eso, que me siento raro respecto al mundo.
Nuestra conversación ha sido un detonante para algo que se dice que
les pasaba a los humanos. Creo que se le solía llamar <<crisis
existencial>>, o algo así. Debería hablar con Rob, el cual
parece la antítesis a ese sufrimiento, pero no tengo ninguna gana de
abrirme a él. En contrapunto, el sabor de una bala en la cabeza me
parece más apetecible.>>
Anexo final:
<<Sí, quizá sea hora de irse.>>
No hay comentarios:
Publicar un comentario